Que ahorremos agua, eso es lo que quieren de nosotros. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha propuesto penalizaciones económicas a los españolitos que utilicen más de 60 litros de agua por persona y día, después de valorar que cada español utiliza una media de 171 litros de agua -al día- y que éste es uno de los consumos más altos del mundo.Puede parecer que esta medida es acertada si lo que se requiere es que controlemos nuestro consumo, pero no nos engañemos, la única ventaja que sacará el estado con esta medida es netamente recaudatoria. El del agua es el recibo que menos incomoda a los ciudadanos, y sólo un incremento desmedido o muy exagerado podría alarmar a los contribuyentes (y no para reducir el consumo, sino para protestar a voz en grito). Además, la raíz de la cuestión no somos los ciudadanos de a pie. Quiero decir con esto que la raíz de la cuestión no somos nosotros, por llamarnos de alguna manera, sino, en este caso, las fábricas que derrochan millones de litros de agua todos los días del año. Aquí, en España.
También nos piden que reciclemos, que separemos nuestra basura en varios recipientes distintos, todo ello para que quien nos lo pide pueda tener la conciencia tranquila cuando los datos cantan y nos chivan que España no sólo no respeta el Protocolo de Kyoto, sino que es el país de la Unión que más lo incumple. Señores, no nos tomen por imbéciles: empiecen por el principio, y multen a los que consumen mucha agua y no a nosotros. Y cuiden mucho más las emisiones contaminantes, que joden el medio ambiente infinitamente más que mi basura.


