22 septiembre 2006

Pedro Jota y la reunión de Perpiñán

Recientemente, una transcripción de una escucha telefónica realizada a José Emilio Suárez Trashorras desde la cárcel (el ex minero asturiano procesado por 191 asesinatos consumados y 1.755 en grado de tentativa por los atentados del 11-M), mientras éste hablaba con sus padres, permitía claramente entender que era el periódico El Mundo quien le convencía para que cambiara su declaración sobre los datos que él conocía del atentado, previo resarcimiento económico. Todas las teorías que el periódico de Pedro J. Ramírez ponía, presuntamente, en boca del ex minero (nada menos que seis versiones diferentes en poco más de dos años), apuntaban hacia una enorme conspiración en la que habrían participado miembros de la Policía Nacional, la Guardia Civil, los servicios de inteligencia, jueces, fiscales... La transcripción hizo perder a Trashorras el poco crédito que tenía. Pero no importa.

Pues bien. No contentos con la cagada de Trashorras, el controvertido diario vuelve a la carga con nuevos datos sobre la implicación de ETA en el 11-M. La información ofrecida ayer por el mismo rotativo acerca de un supuesto informe policial que obvia la existencia de ácido bórico en no sé qué sitio, nos demuestra que a falta del Trashorras de turno, Pedro J. Ramírez se basta por sí solo para atraer la atención de toda la fauna carroñera que lleva alimentándose de ácidos bóricos desde marzo de 2004.


Tener un periódico es lo que tiene. Cualquier día nos sorprende asegurando que en la famosa reunión de Perpiñán entre Josu Ternera y Carod Rovira estaban también Osama Bin Laden, el mulá Omar, Alfredo Pérez Rubalcaba, y por qué no, Juan Antonio Roca. Mientras tanto, Pedro Jota se pega un bañete en su piscina de Mallorca. El Mundo va bien.
















La reunión de Perpiñán según Pedro Jota, próximamente

18 septiembre 2006

El mal llamado "fracaso escolar"

Cada año, cuando llega el mes de septiembre, los políticos nos recuerdan lo ineficaces que son y lo poco que les importa. Muchos ciudadanos ni siquiera se dan cuenta de su responsabilidad, y otros, sencillamente, no le dan la importancia que realmente merece. Me refiero al mal llamado fracaso escolar, que no es otro que fracaso político.

Me explico. El mérito o demérito de la calidad del sistema educativo de un estado corresponde directa y únicamente al propio estado. En España, el éxito académico siempre ha ido relacionado con el acceso a la universidad, y el fracaso, con el abandono de los estudios o con el decantamiento por los ciclos formativos, y la consecuente muerte social en muchos ámbitos de la vida profesional del estudiante.

Esta particular visión de la formación académica de los españoles corresponde a las mentalidades de edad adulta. Pero las mentalidades de los más jóvenes son también muy particulares. Los propios niños (no todos, claro), seguramente influenciados por sus padres, tienen asimilado que lo mejor es no destacar, pasar lo más desapercibido posible. Esto da lugar a que la competencia entre alumnos desaparezca, lo cual baja el listón, beneficiando a los alumnos menos brillantes y perjudicando claramente a los más espabilados (intelectualmente hablando). Esto desemboca en la pérdida de motivación de los segundos.

Los resultados son los que mandan, y España, en educación, está a la cola de Europa. Sin salir del continente, la situación en otros países es bien diferente. Noruega, por ejemplo, invierte mucho dinero en educación. El 95% de los colegios noruegos son públicos, y los privados no son mejores. Toda la enseñanza obligatoria es gratuita, y el nivel educativo alcanzado es envidiable. Y todo ello sin necesidad de cambiar los planes de estudios cada dos por tres.

Y digo yo. ¿Por qué los políticos españoles no se toman este tema más en serio y adoptan una posición más inteligente? Sabiendo que el nivel educativo de un país garantiza el progreso, ¿por qué no copiar directamente a nuestro sistema todo lo que se pueda de la educación, por ejemplo, noruega?