Para comprender las relaciones entre España y los países con regímenes dictatoriales, hay que partir de la base de que los políticos españoles basan sus ideas respecto al totalitarismo en la hipocresía y el clientelismo. Al margen queda la orientación del régimen o el respeto del dictador a temas menores y de escasa relevancia -como el respeto a los derechos humanos-, salvo que en el país sometido no haya empresas españolas ni explotaciones petrolíferas.
La historia reciente al respecto se remonta a esta misma semana. Muammar al-Gaddafi, máximo mandatario de Libia, ha cerrado contratos multimillonarios con empresas españolas (según la prensa, por valor de 11.500 millones de euros), después de compartir mesa con Aznar, con el rey, y con Zapatero (en distintas sesiones, eso sí). Esa inversión omite que Gaddafi llegó al poder hace casi 40 años mediante un golpe de estado, que prohibió los partidos políticos, y otras nimiedades sin importancia. Todo eso no importa. Sólo de pensar en el petróleo y en los dólares de Gaddafi, sus aviones, coches de lujo, la tienda de campaña instalada en los jardines del Pardo y sus treinta chicas sin desflorar se convierten en excentricidades sin importancia.
El PP se muestra a menudo preocupadísimo por la supuesta vulneración de los derechos humanos en Cuba. Pero cuando Don Manuel visitaba a Castro y mostraba públicamente la amistad y la devoción que profesa hacia el líder cubano, el PP enmudecía ante las palabras y los hechos del presidente fundador. "Más allá de las diferencias ideológicas, y nunca lo hemos negado, Fidel Castro es uno de los muchos símbolos de este mundo hispánico que tantas veces fue glorioso, estuvo dividido, fue despreciado injustamente y es un símbolo de independencia" . Además, el PP es un partido que, objetivamente, no oculta su simpatía y afinidad con el franquismo, comenzando por su presidente fundador, del que formó parte activamente. Tampoco ocultó el PP la simpatía que sentía por Pinochet cuando Garzón ordenó su arresto por las muertes de ciudadanos españoles en Chile durante su dictadura.
Se omite también la situación en Guinea Ecuatorial, que, aparte de ser el tercer país africano en producción de petróleo, está bajo un régimen totalitario desde hace casi 30 años, y ostenta el dudoso honor de aparecer en todas las listas de los peores países del mundo en lo que a violación de derechos humanos, corrupción y pobreza se refiere. España, con el visto bueno de Zapatero, está asociada con Guinea Ecuatorial por el petróleo. El 75% de los guineanos pasa hambre y el 56% no tiene agua potable, pero ni el PSOE, ni el PP, ni el rey de España tienen nada en contra de hacer negocios con Teodoro Obiang.
Y es que el petróleo es más denso que la democracia, y hay dictadores buenos y malos dependiendo de su nivel de petróleo.
Teodoro Obiang y Juan Carlos de Borbón:dos jefes de estado tan distintos como impuestos