Dice el señor Mariano Rajoy que "para ser presidente debería exigirse algo más que tener 18 años y ser español". Ya se exige: es necesario ganar las elecciones. Y eso supone ser el candidato más votado por los ciudadanos. Quizá los ciudadanos estén equivocados, por haber votado a Zapatero en lugar de haberle votado a él (sobre todo si recordamos su dilatada experiencia, múltiples han sido los cargos que el señor Rajoy ha desempeñado en los últimos años frente a la nula trayectoria de Zapatero). Pero no sería muy inteligente meterse con los ciudadanos (más). Además, ¿se ha olvidado de que fue Aznar quien le puso a él, a dedo, al mando de su partido? Él no fue elegido democráticamente presidente del PP. Era el "ojito derecho" del que, quizá, sigue mandando. Seguramente ambos preferían la época en la que no había que elegir presidente.Otra perla de Don Mariano: "si usted no cumple sus compromisos, le pondrán bombas, y si no se las ponen, es que ha cedido”. Esta frase es una consecuencia de lo que ocurre cuando se habla sin pensar antes lo que se va a decir. De lo contrario, ¿qué quiso decir? ¿Quiso decir que cuando ETA no puso bombas durante la tregua de 1998 era porque el gobierno de Aznar, del que él fue vicepresidente, estaba cediendo ante los terroristas? La frase de Rajoy parece estar basada en la sabiduría que otorga la experiencia.
Dice también, refiriéndose a Zapatero, que "es muy difícil entenderse con quien no tiene una posición sobre nada". Curiosa reflexión. Merece los mismos comentarios que todas las "posiciones" que mostró tener el señor Rajoy sobre todo lo que ha venido ocurriendo estos últimos dos años y pico.
Ha tachado de "totalitario" el «veto» de todo el Congreso a sus cinco propuestas sobre ETA después de la ruptura del alto el fuego. No pensó lo mismo cuando millones de españoles pedían al gobierno de Aznar no colaborar con Bush en la invasión de Irak. Claro, eso no era totalitarismo, era que los ciudadanos estaban equivocados. Por eso ladraban por las calles.
Disfruta criticando comentarios y sacando punta a errores o despistes. Su partido hizo una (enésima) campaña de desgaste con un lapsus de Zapatero en una reunión en la que no había prensa (la del "trágico accidente"), pero no defendió la misma postura cuando al portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, se le grabó que estaba en política "para forrarse". Hace poco, un alcalde del PP fue asesinado en una emboscada digna de película yanqui. Ningún representante del partido (fuera del presidente de la comunidad autónoma del lugar de los hechos) hizo ninguna valoración sobre el tema. En este caso, el tema sería diferente si cambiara el asesino, y no el asesinado. ¿Qué comentarios y valoraciones harían si el asesino fuera un etarra y no algún vecino trastornado? Se habrían manifestado, y mucho, y de forma muy ruidosa, hasta con asociaciones de víctimas portando ostensibles pancartas. A mi entender, el asesinato del alcalde de Fago ha sido también terrorismo. Y del duro.
Muchas varas de medir. Es el extremo al que ha llegado este hombre, guiado por el extraño placer de la soledad parlamentaria y el indudable atractivo que tiene llevar la contraria. Quizá sea falta de personalidad, o estar bajo demasiadas influencias, o ambas cosas. O quizá no, y sea así realmente. Los votantes mandan, no como él desearía.
