A menudo se suelen poner etiquetas a personas o colectivos sin que éstas estén suficientemente justificadas. Y las etiquetas son injustas, a menudo. Así que aquí no se va a etiquetar a nadie a la ligera.
Siempre he sospechado que el PP era un partido político que, con su estrategia, procuraba captar todos los votos posibles del sector situado a la derecha de la sociedad española, desde la parte más centrista hasta la más extremista. Siempre ha procurado quedar bien con todos, utilizando el hecho de que no existe otro partido en España que represente a la derecha en el Congreso. Así, procuran que su discurso convenza tanto al votante indeciso, que es el que decide unas elecciones, como al más nacionalista español. Esta estrategia, electoralmente hablando, no les ha ido nada mal hasta la actualidad, exceptuando las elecciones de 2004, donde el voto indeciso, o el centrista, o como se le quiera llamar, se decidió por el PSOE, por las causas que fueran.
Pues bien. En las últimas semanas se han sucedido unas salidas espontáneas de caras importantes de este partido que, sin necesidad de profundizar excesivamente, delatan claramente que este partido simpatiza con el franquismo y todo lo que le rodea. ¿Será por convencimiento o por electoralismo? Todo esto a pesar de que hace cinco años que este partido condenó la dictadura -con la boca pequeña, eso sí-. Voy a recordar alguna de estas salidas, brevemente.
Jaime Mayor Oreja (europarlamentario, Ministro de Interior entre 1996 y 2001), en una reciente entrevista a La Voz de Galicia, y en relación con la Ley de la Memoria Histórica, se negó a condenar el franquismo. En sus respuestas al entrevistador, justificó su negativa en que el franquismo "forma parte de la historia de España", "representaba a un sector muy amplio de españoles" y "muchas familias lo vivieron con naturalidad y normalidad". Contrapuso el franquismo al nazismo o al estalinismo, afirmando que en España había dos bandos que reprimían, no como en la Alemania Nazi. También afirmó que la situación en el País Vasco durante la dictadura franquista fue mucho mejor que durante la Guerra Civil, calificándola como "de extraordinaria placidez" y calificando como "mitos infinitos" la represión llevada a cabo allí durante la dictadura. Ángel Acebes, María San Gil y Eduardo Zaplana, caras muy visibles del partido, respaldaron a Mayor Oreja. Zaplana, concretamente, desautorizó el desarrollo de la Ley de la Memoria Histórica y aseguró que muchos ministros "se han beneficiado del franquismo" y acusó al PSOE de "mala conciencia". No por el hecho de que este señor acostumbre a orinar fuera del tiesto se le deba excluir de ser portavoz de su partido.
Siempre he sospechado que el PP era un partido político que, con su estrategia, procuraba captar todos los votos posibles del sector situado a la derecha de la sociedad española, desde la parte más centrista hasta la más extremista. Siempre ha procurado quedar bien con todos, utilizando el hecho de que no existe otro partido en España que represente a la derecha en el Congreso. Así, procuran que su discurso convenza tanto al votante indeciso, que es el que decide unas elecciones, como al más nacionalista español. Esta estrategia, electoralmente hablando, no les ha ido nada mal hasta la actualidad, exceptuando las elecciones de 2004, donde el voto indeciso, o el centrista, o como se le quiera llamar, se decidió por el PSOE, por las causas que fueran.
Pues bien. En las últimas semanas se han sucedido unas salidas espontáneas de caras importantes de este partido que, sin necesidad de profundizar excesivamente, delatan claramente que este partido simpatiza con el franquismo y todo lo que le rodea. ¿Será por convencimiento o por electoralismo? Todo esto a pesar de que hace cinco años que este partido condenó la dictadura -con la boca pequeña, eso sí-. Voy a recordar alguna de estas salidas, brevemente.
Jaime Mayor Oreja (europarlamentario, Ministro de Interior entre 1996 y 2001), en una reciente entrevista a La Voz de Galicia, y en relación con la Ley de la Memoria Histórica, se negó a condenar el franquismo. En sus respuestas al entrevistador, justificó su negativa en que el franquismo "forma parte de la historia de España", "representaba a un sector muy amplio de españoles" y "muchas familias lo vivieron con naturalidad y normalidad". Contrapuso el franquismo al nazismo o al estalinismo, afirmando que en España había dos bandos que reprimían, no como en la Alemania Nazi. También afirmó que la situación en el País Vasco durante la dictadura franquista fue mucho mejor que durante la Guerra Civil, calificándola como "de extraordinaria placidez" y calificando como "mitos infinitos" la represión llevada a cabo allí durante la dictadura. Ángel Acebes, María San Gil y Eduardo Zaplana, caras muy visibles del partido, respaldaron a Mayor Oreja. Zaplana, concretamente, desautorizó el desarrollo de la Ley de la Memoria Histórica y aseguró que muchos ministros "se han beneficiado del franquismo" y acusó al PSOE de "mala conciencia". No por el hecho de que este señor acostumbre a orinar fuera del tiesto se le deba excluir de ser portavoz de su partido.
Volviendo a Jaime Mayor Oreja, que fue candidato a lehendakari, no es la primera vez que muestra su plumero. En julio de 2006, el Parlamento Europeo condenó el golpe de estado que dio paso a 40 años de dictadura en España en 1936. Todos los grupos de la Cámara expresaron su rechazo a este lamentable capítulo de la historia de España, excepto el Partido Popular Europeo, que en boca de Mayor Oreja, no hizo ni una sola referencia al franquismo y evitó una condena explícita de Franco y de todo lo que representa. Este partido, que dice que Batasuna es lo mismo que ETA porque no condena sus atentados, ¿qué relación tiene con el franquismo si aplicamos su propia medicina a su discurso?
Respecto a esta ley, la de la Memoria Histórica, la desautorizaron con múltiples adjetivos, todos negativos y peyorativos, asegurando que "reabre heridas ya cerradas" y cosas por el estilo. Han venido mostrando también muy abiertamente su desagrado a que las estatuas de Franco sean retiradas de las vías públicas, así como que se modifiquen nombres de calles y plazas con nombres relacionados con la dictadura. Respaldan a los herederos del dictador respecto a las múltiples y multimillonarias herencias inmobiliarias que actualmente poseen como fruto de la usurpación y el pillaje en que las propiedades fueron obtenidas. El derecho a la propiedad privada y a las herencias, según ellos, está por encima de todo. También calificaron de pérdida de tiempo la derogación de los juicios franquistas. El hecho de que otros países del mundo que, como España, sufrieron la represión de regímenes totalitarios, estén trabajando para eliminar los rastros de esas etapas no parece que les influya lo más mínimo. El mejor ejemplo, que es el más cercano -Portugal-, no parece que les haya enseñado nada.
Por todo esto, podemos afirmar, sin miedo a poner injustas etiquetas, que el PP es el único partido nacional con representación parlamentaria que, cuando menos, simpatiza con el franquismo.
¿Simpatiza Zaplana con el franquismo?