El Partido Popular no es un partido de argumentos: es un partido de herramientas. Utiliza herramientas determinadas para obtener fines no tan concretos.
Utilizan a ETA como herramienta. No es una novedad, sólo que desde 2004 se ha convertido en una exclusividad: a falta de programa, de ideas, en definitiva, de cualquier tipo de alternativa, ETA es su máxima y única publicidad. En los debates del congreso no interesa la educación, ni la economía, ni la sanidad, ni las leyes. Sólo ETA y lo que a ETA se refiere y en lo que ETA pueda moverse. Vale cualquier cosa. Y si nada se mueve, ellos lo hacen moverse. Es la forma que tienen de intentar perpetuar los beneficios de un negocio.
Utilizan a las víctimas del terrorismo como herramienta, usando la demagogia más servil. Los muertos de De Juana (25) son otra herramienta particular del PP. Aunque estos muertos ya existían como muertos, no existían como herramienta: la han fabricado recientemente. Casualmente, o no, la mayoría de estas 25 personas eran de ideología ultraconservadora, o militares, o ambas cosas; lo cual es un incentivo para acercar a su halo electoral al sector más extremista de la derecha española, huérfana de partido con representación propia.
No corren la misma suerte los muertos de otros, los que no producen réditos electorales a su favor, como los de Aznar (700.000 en una guerra preventiva para matar inocentes). Mucho condenar los atentados de ETA cuando se trata de víctimas afines, como los 25 de Iñaki, o Irene Villa; pero se olvidan de Eduardo Madina, de Juan Priede (asesinado por Iñaki Bilbao después de que éste fuera liberado por el PP tras cumplir sólo 17 de los 52 años a los que estaba condenado), de José Couso, de los interrogados por los 20 policías españoles enviados a Guantánamo, de los vuelos de la CIA, etcétera. Todo lo cual es terriblemente hipócrita. Además, lo de Guantánamo sienta un peligroso precedente: dar legitimidad internacional a un campo de concentración.
Una bomba de ETA con militante o simpatizante de PP afectado (o cualquier otra organización afín, como la AVT, p. ej.) es una buena noticia para los intereses electorales del PP. De siempre. El atentado frustrado a Aznar en 1995 fue el preludio de su primera victoria electoral. Aunque quizá este intento de asesinato no lo fuera tanto: Miguel Ángel Rodríguez, antiguo portavoz del gobierno en la era Aznar, mencionó recientemente a González antes que a ETA refiriéndose a la posible autoría de este atentado. Quizá no fuera ni uno ni otro. Y dada la predilección de Aznar por todo lo americano, quizá él mismo programara su autoatentado, a lo Maine (quizá también a lo 11-s).
Emplean las leyes como herramienta. Se inventaron una para ilegalizar a Batasuna, la misma que quizá podría ilegalizarles a ellos por no condenar la violencia en otro lugar bien distinto de España: Irak.
El congreso es también una herramienta publicitaria. Recientemente más de 100 interrupciones producidas desde las bancadas populares intervinieron una sesión de control en el Senado. Así tres años, camino de cuatro.
La teoría de la conspiración, las desfachateces de las cabezas visibles del partido, el Libertad sin ira, las manifestaciones contra el gobierno y contra los jueces, las cifras de asistencia de estas manifestaciones, y las diversas marionetas radiofónicas existentes, son otros pequeños instrumentos habituales de uso de esta agrupación.
Sin embargo, debe haber un halo de esperanza. A pesar de que se rompa España, la familia, se excarcelen asesinos convictos, y ETA tenga al gobierno de España contra las cuerdas, el señor Aznar encuentra siempre motivos para mostrarnos su sincera sonrisa. Quizá España siga yendo bien.
