12 marzo 2007

La legislatura del retrovisor

Quizá esta legislatura sea recordada como “la del retrovisor”, o como “la del y tú más”, por las incesantes alusiones de unos y otros a hechos del pasado.

Quizá haya votantes del PP que se hayan dado cuenta de las constantes manipulaciones, tergiversaciones y delirios marianos de las cabezas visibles de este partido. Quizá muchos de ellos, a pesar de darse cuenta de todo esto, prefieran aún así que sea Rajoy el próximo presidente de España.

Quizá, después de todo lo visto, se instaure en España el todo vale. Dependerá de las urnas. Si pierde el PP, seguro que sí. Si gana, quizá sea abolido por selección natural.

Quizá muchos ciudadanos se hayan dado cuenta de que el PP de popular no tiene casi nada; que está en manos de líderes de ultraderecha (lo que supone, lógicamente, que el PP es actualmente un partido de ultraderecha). Aunque quizá eso no les importe. Quizá esos ciudadanos hayan percibido también que el PP está despertando del letargo a un sector ciudadano muy rancio, residente en Madrid, que no salía a la calle desde hace muchos años y que ahora lo hace bandera en mano. Quizá este despertar esté motivado, o por lo menos influido, por la violencia verbal que todos los días tenemos que soportar de manos de los de siempre: los que prefieren destruir España cuando ellos no mandan con tal de volver al poder cuanto antes.

Quizá dejar que una persona se muera, aunque sea un asesino en huelga de hambre, no sea contradictorio con estar en contra del aborto, y de la eutanasia. Debería explicarlo el representante de la derecha democristiana española. El PP, claro.

Quizá haya votantes del PSOE que se hayan decepcionado con el gobierno por el caso De Juana. Quizá algún día De Juana se ponga bien, y se vaya a su casa, y su afán de protagonismo le haga matar a alguien de nuevo.

Quizá Batasuna acabe por condenar la violencia para poder presentarse a las municipales del mes de mayo. Pero seguramente no lo haga, y de ser así se les acabarían las oportunidades. Sólo restarían 11 meses para las elecciones generales, y de ganarlas Rajoy saben que se acabó cualquier clase de acuerdo. Puede que ETA se ponga nerviosa durante estos 11 meses, y todos sabemos lo que podría suceder: una bomba que le ahorraría al PP los gastos de precampaña y daría a Rajoy rienda suelta a la conocida estrategia popular como partido de ser más víctima que las propias víctimas. Además, serviría en bandeja un triunfo electoral a un partido que les perseguirá y encarcelará.

Quizá los votos prestados al PSOE de otros partidos el 14 de marzo de 2004 no renueven su confianza en el proyecto socialista. Si esto ocurre, el PP ganará. Resulta cuanto menos curioso que Rajoy resucitara políticamente tras dos hechos en los que ni él ni su partido nada tuvieron que ver: el atentado del 30 de diciembre en Madrid y el caso De Juana.

Quizá algún día los políticos se dejen de eslogans y de lacitos de colores y demás simbolitos absurdos qué sólo sirven para aumentar el afán populista, demagogo y acaparador de quien se lo pone primero.

Casi todo esto ocurrirá en los próximos doce meses.

Lo que no ocurrirá en los próximos doce meses, lamentablemente, será que los ciudadanos veamos que un tribunal internacional meta mano a Aznar y sus secuaces de las Azores y les haga responder de la muerte de más de 700.000 personas, entre otras muchas cosas que han comenzado a suceder en Irak desde la invasión que comenzó en marzo de 2003 y que nadie recuerda cuándo terminó.




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