20 junio 2007

"La Otra"

"La otra". Así se refirió Rajoy en la intimidad a una persona cualquiera, la vicepresidenta del gobierno, en este caso.

Está claro que llamar a una mujer "la otra" no es la forma más respetuosa de referirse a alguien, aunque, por lo menos esta vez, no ha habido insultos. Sin irnos muy lejos, en este mismo siglo, el mismo señor que llamó así a la vicepresidenta (El Otro, en adelante) dijo que para ser presidente del gobierno debería exigirse algo más que ser español y mayor de edad -en un tono ciertamente peyorativo, dicho sea de paso-.

También calificó de "absurda" una pregunta que él mismo iba a dirigir al presidente del gobierno en una sesión del control -si nos lo paramos a pensar, este inocente comentario menosprecia a mucha gente, empezando por el que le escribió la pregunta, si es que no ha sido él, siguiendo por sus votantes, a los que no gustará mucho que su representante en el congreso haga preguntas absurdas cuando puede hacer preguntas interesantes, y acabando por él mismo, que, a pesar de ser consciente del escaso interés de su pregunta, la formuló igualmente, evidenciando el nulo interés que profesa este señor sobre los problemas de España cuando no se habla de su ETA-.

Puedo seguir por los desplantes, burlas y mentiras que tanto El Otro como su grupo llevan profiriendo desde hace más de tres años (respecto a los atentados de Atocha, la balcanización de España, las excarcelaciones y reducciones de condena a etarras, la venta de Navarra al por mayor...), pero ahora me vienen a la mente otros pequeños detalles del profundo respeto que los militantes del PP demuestran cuando algo no les gusta: la moneda con la que Federico Trillo obsequió a una periodista por hacerle una pregunta que no era de su agrado, las últimas salidas de tono del ex-presidente Aznar (especialmente sus comentarios liberales sobre el consumo de vino), las confesiones ocultas de Zaplana (lo de que está en política para forrarse), el diputado Conde Roa llamando "marimacho" a una ministra...

El respeto no va demasiado con El Otro y los suyos. Aunque quizá no lo necesiten.

Xerardo Conde Roa, el de la "ministra marimacho"

06 junio 2007

Sobre el Yak-42

Inversiones especulativas
(Juan José Millás)

Yo tengo un nombre, chico, yo soy una institución en toda regla, un Ministerio de Defensa para más señas, de modo que no puedo contratar personal ilegal ni aviones deficientes. Yo he de estar limpio de cara a la justicia, pero necesito transporte aéreo barato para mis militares, ya sabes, carne de cañón, trabajadores sin representación sindical, gente disciplinada. Me importa un rábano que tengan que sentarse en el suelo, que el equipaje vaya sin estibar, que la caja negra no funcione, que la aguja del cuentakilómetros y de la gasolina estén completamente locas, que los pilotos carezcan de la instrucción adecuada o de las horas de descanso precisas. Te lo estoy poniendo fácil, muchacho. Aquí hay una pasta, una pasta gansa. El problema es que yo, como institución, no puedo contratar directamente una mierda de este calibre. Yo tengo un nombre, una imagen pública, un prestigio. Estamos hablando de una operación de riesgo, sí, incluso de alto riesgo, pero toma nota de lo que ganan en 24 horas las hedges founds esas, o como se pronuncien, que te acuestas de clase media y te despiertas millonetis. Todo libre de impuestos, que para eso están los paraísos fiscales y las islas Caymán. Riqueza especulativa, rápida, nada de ir a la oficina todos los días, de ahorrar cincuenta euros al mes, de mendigar hipotecas para pisos de cuarenta metros. Se trata de un negocio redondo en el que no puedo actuar directamente porque si el avión se cae y los militares se matan no hay Marlaska que me libre del trullo. Necesitamos hombres de paja, empresas fantasmas contratadas no se sabe dónde ni por quién. Hay que crear una cadena de subarriendos en la que se diluyan las responsabilidades penales y los problemas de conciencia. La subcontrata, entérate, es como el maestro armero, o sea, nadie, lo acaba de corroborar la justicia con el asunto del Yak-42, no sé si te acuerdas. Sesenta militares muertos y ninguna responsabilidad para este menda ni para este ministerio. A no tardar mucho, toma nota de lo que te digo, hasta los jueces serán subcontratados. Es preciso abaratar costes, y la justicia, hoy por hoy, nos cuesta un ojo de la cara.

La Opinión, 5/6/07