Teodoro Obiang y Juan Carlos de Borbón:dos jefes de estado tan distintos como impuestos
Teodoro Obiang y Juan Carlos de Borbón:
Los tres jinetes del apocalipsis
¿Simpatiza Zaplana con el franquismo?

El torero José Tomás, con la cara recubierta de cultura
Xerardo Conde Roa, el de la "ministra marimacho"
Yo tengo un nombre, chico, yo soy una institución en toda regla, un Ministerio de Defensa para más señas, de modo que no puedo contratar personal ilegal ni aviones deficientes. Yo he de estar limpio de cara a la justicia, pero necesito transporte aéreo barato para mis militares, ya sabes, carne de cañón, trabajadores sin representación sindical, gente disciplinada. Me importa un rábano que tengan que sentarse en el suelo, que el equipaje vaya sin estibar, que la caja negra no funcione, que la aguja del cuentakilómetros y de la gasolina estén completamente locas, que los pilotos carezcan de la instrucción adecuada o de las horas de descanso precisas. Te lo estoy poniendo fácil, muchacho. Aquí hay una pasta, una pasta gansa. El problema es que yo, como institución, no puedo contratar directamente una mierda de este calibre. Yo tengo un nombre, una imagen pública, un prestigio. Estamos hablando de una operación de riesgo, sí, incluso de alto riesgo, pero toma nota de lo que ganan en 24 horas las hedges founds esas, o como se pronuncien, que te acuestas de clase media y te despiertas millonetis. Todo libre de impuestos, que para eso están los paraísos fiscales y las islas Caymán. Riqueza especulativa, rápida, nada de ir a la oficina todos los días, de ahorrar cincuenta euros al mes, de mendigar hipotecas para pisos de cuarenta metros. Se trata de un negocio redondo en el que no puedo actuar directamente porque si el avión se cae y los militares se matan no hay Marlaska que me libre del trullo. Necesitamos hombres de paja, empresas fantasmas contratadas no se sabe dónde ni por quién. Hay que crear una cadena de subarriendos en la que se diluyan las responsabilidades penales y los problemas de conciencia. La subcontrata, entérate, es como el maestro armero, o sea, nadie, lo acaba de corroborar la justicia con el asunto del Yak-42, no sé si te acuerdas. Sesenta militares muertos y ninguna responsabilidad para este menda ni para este ministerio. A no tardar mucho, toma nota de lo que te digo, hasta los jueces serán subcontratados. Es preciso abaratar costes, y la justicia, hoy por hoy, nos cuesta un ojo de la cara.
El Partido Popular no es un partido de argumentos: es un partido de herramientas. Utiliza herramientas determinadas para obtener fines no tan concretos.
Utilizan a ETA como herramienta. No es una novedad, sólo que desde 2004 se ha convertido en una exclusividad: a falta de programa, de ideas, en definitiva, de cualquier tipo de alternativa, ETA es su máxima y única publicidad. En los debates del congreso no interesa la educación, ni la economía, ni la sanidad, ni las leyes. Sólo ETA y lo que a ETA se refiere y en lo que ETA pueda moverse. Vale cualquier cosa. Y si nada se mueve, ellos lo hacen moverse. Es la forma que tienen de intentar perpetuar los beneficios de un negocio.
Utilizan a las víctimas del terrorismo como herramienta, usando la demagogia más servil. Los muertos de De Juana (25) son otra herramienta particular del PP. Aunque estos muertos ya existían como muertos, no existían como herramienta: la han fabricado recientemente. Casualmente, o no, la mayoría de estas 25 personas eran de ideología ultraconservadora, o militares, o ambas cosas; lo cual es un incentivo para acercar a su halo electoral al sector más extremista de la derecha española, huérfana de partido con representación propia.
No corren la misma suerte los muertos de otros, los que no producen réditos electorales a su favor, como los de Aznar (700.000 en una guerra preventiva para matar inocentes). Mucho condenar los atentados de ETA cuando se trata de víctimas afines, como los 25 de Iñaki, o Irene Villa; pero se olvidan de Eduardo Madina, de Juan Priede (asesinado por Iñaki Bilbao después de que éste fuera liberado por el PP tras cumplir sólo 17 de los 52 años a los que estaba condenado), de José Couso, de los interrogados por los 20 policías españoles enviados a Guantánamo, de los vuelos de
Una bomba de ETA con militante o simpatizante de PP afectado (o cualquier otra organización afín, como
Emplean las leyes como herramienta. Se inventaron una para ilegalizar a Batasuna, la misma que quizá podría ilegalizarles a ellos por no condenar la violencia en otro lugar bien distinto de España: Irak.
El congreso es también una herramienta publicitaria. Recientemente más de 100 interrupciones producidas desde las bancadas populares intervinieron una sesión de control en el Senado. Así tres años, camino de cuatro.
La teoría de la conspiración, las desfachateces de las cabezas visibles del partido, el Libertad sin ira, las manifestaciones contra el gobierno y contra los jueces, las cifras de asistencia de estas manifestaciones, y las diversas marionetas radiofónicas existentes, son otros pequeños instrumentos habituales de uso de esta agrupación.
Sin embargo, debe haber un halo de esperanza. A pesar de que se rompa España, la familia, se excarcelen asesinos convictos, y ETA tenga al gobierno de España contra las cuerdas, el señor Aznar encuentra siempre motivos para mostrarnos su sincera sonrisa. Quizá España siga yendo bien.



Dice el señor Mariano Rajoy que "para ser presidente debería exigirse algo más que tener 18 años y ser español". Ya se exige: es necesario ganar las elecciones. Y eso supone ser el candidato más votado por los ciudadanos. Quizá los ciudadanos estén equivocados, por haber votado a Zapatero en lugar de haberle votado a él (sobre todo si recordamos su dilatada experiencia, múltiples han sido los cargos que el señor Rajoy ha desempeñado en los últimos años frente a la nula trayectoria de Zapatero). Pero no sería muy inteligente meterse con los ciudadanos (más). Además, ¿se ha olvidado de que fue Aznar quien le puso a él, a dedo, al mando de su partido? Él no fue elegido democráticamente presidente del PP. Era el "ojito derecho" del que, quizá, sigue mandando. Seguramente ambos preferían la época en la que no había que elegir presidente.
Disfruta criticando comentarios y sacando punta a errores o despistes. Su partido hizo una (enésima) campaña de desgaste con un lapsus de Zapatero en una reunión en la que no había prensa (la del "trágico accidente"), pero no defendió la misma postura cuando al portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, se le grabó que estaba en política "para forrarse". Muchas varas de medir. Es el extremo al que ha llegado este hombre, guiado por el extraño placer de la soledad parlamentaria y el indudable atractivo que tiene llevar la contraria. Quizá sea falta de personalidad, o estar bajo demasiadas influencias, o ambas cosas. O quizá no, y sea así realmente. Los votantes mandan, no como él desearía.
El llamado proceso de paz puesto en marcha para alcanzar la paz en el País Vasco fue exageradamente dinamitado el pasado día 30 de diciembre, en el aeropuerto de Madrid. Sin previo aviso, ni comunicación de ruptura, ni nada parecido. Este hecho deja en el aire lo siguiente: