Las atrocidades que se cometen con seres vivos en nombre del consumo son numerosas y exageradas. Pero las que se cometen en nombre de la cultura no se quedan atrás.
A pesar de ser España un estado aconfesional, la mayoría de las fiestas populares que se celebran en el territorio español están relacionadas, de una manera u otra, con las celebraciones católicas. Los participantes activos de varias de estas fiestas se autolesionan, se torturan, realizan peregrinaciones interminables para obtener redenciones divinas...
Fuera de todo baremo se quedan los toros, el espectáculo de masas más antiguo de España y uno de los más antiguos del mundo. La historia de los espectáculos culturales en España comienza en los toros, guste o no. Y enumerar todas y cada una de las atrocidades que alberga el mundo taurino sería tan amplio y desagradable como intrínsecamente cultural.
La cultura está por encima de toda ley y toda lógica.
A pesar de ser España un estado aconfesional, la mayoría de las fiestas populares que se celebran en el territorio español están relacionadas, de una manera u otra, con las celebraciones católicas. Los participantes activos de varias de estas fiestas se autolesionan, se torturan, realizan peregrinaciones interminables para obtener redenciones divinas...
Fuera de todo baremo se quedan los toros, el espectáculo de masas más antiguo de España y uno de los más antiguos del mundo. La historia de los espectáculos culturales en España comienza en los toros, guste o no. Y enumerar todas y cada una de las atrocidades que alberga el mundo taurino sería tan amplio y desagradable como intrínsecamente cultural.
La cultura está por encima de toda ley y toda lógica.
El torero José Tomás, con la cara recubierta de cultura
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