Poniendo en entredicho el derecho a la presunción de inocencia, la televisión pública emitió una producción sobre el asesinato del alcalde de Fago, sin sentencia firme sobre el caso. También TVE se metió en el sobreexpuesto asesinato de Rocío Wanninkhof, sin el permiso de los familiares de la asesinada, un caso del que la justicia española no debería sentirse muy orgullosa por haber permitido que un tribunal popular metiera entre rejas durante 17 meses a una persona inocente. El nivel de emponzoñamiento que se autoimpuso la televisión gubernamental con estas dos producciones es elevado.
Pues bien. Ahora Antena 3 también se ha lanzado y ha emitido una producción sobre el asesinato de Miguel Ángel Blanco, consolidando la tendencia necrófaga de las televisiones españolas. Aunque esta vez parece que ha sido con el consentimiento expreso de los familiares de la víctima, exentos de toda clase de pudores. Eso sí, sin aportar nada nuevo y deleitándose en el extraño morbo de la desgracia de lo ajeno.
Es de esperar, visto lo visto, que se sumen al carro otras cadenas de televisión ávidas de ganar dinero como sea. Lo tienen fácil, sólo hay que tirar de hemeroteca y de guionistas a sueldo, y el menú ya está preparado, listo para elegir. A ver si se atreven con el asesinato de Mariluz, o con el de las niñas de Alcàsser, por poner dos ejemplos. Mejor dicho, dos ideas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario